por
Miriam Lanabere
/ CEO de COMEX

Seguramente, desde hace ya un tiempo, habrán escuchado hablar de la “revolución del Big Data”. ¿Pero qué es realmente? ¿Qué implica este gran volumen de datos?

Para empezar debemos entender que vivimos en un mundo digitalizado, en el cual por un lado tenemos el “Internet of People” (IoP) representado por las redes sociales y, por otro, “Internet of Things” (IoT), con dispositivos conectados a objetos que emiten información sobre su estado. Juntos ofrecen una inmensa cantidad de información (“Data”) que mediante procesos de recolección y análisis conforman el “Internet of Everything” (IoE).

¿Por qué hablamos de “revolución”? Una revolución implica cambios muy bruscos, por ejemplo en el ámbito social, económico o moral. Con el Big Data la revolución pasa por el aumento exponencial de acceso a estos datos por parte de las compañías, gracias a una reducción en los costos de procesamiento. Como podemos ver en el gráfico que está debajo, durante los últimos 10 años los costos se redujeron a valores extremadamente bajos en comparación con el año 2000. En consecuencia, lo que antes sólo era accesible para empresas de alto poder adquisitivo, hoy también está al alcance de jugadores de menor talla.

Cuando hablamos de Big Data hay que tener en cuenta la “regla de las 3 V”:

  • Volumen:

Hoy es posible almacenar grandes volúmenes de información en poco espacio y a bajos costos. En 1992, almacenar 1 GB costaba alrededor de USD 500. Actualmente ese dinero nos habilita un espacio de almacenamiento de unos 26.000 GB.

  • Velocidad:

La velocidad de cómputo también aumentó. Pasamos de CPU, GPU y TPU, y disponemos de sistemas de comunicación On-Premise, Cloud e Híbridos.

  • Variedad:

Los tipos de datos también han cambiado: ya no sólo nos enfrentamos a datos estructurados, es decir tablas, sino que también obtenemos información en formato de textos, imágenes, sonidos, y todo aquello que nos llega desde el IoT.

Por supuesto, la revolución a la que me refiero es transversal a todas las disciplinas y atraviesa también la salud, la educación, la política, la seguridad, etc, pero lo que más nos interesa a nosotros es entender cómo impacta todo esto en nuestro sector. ¿De qué manera puede el Comercio Internacional sacar provecho del Big Data? Bueno, dicho en pocas palabras, mayor información se traduce en mejores decisiones. Por eso COMEX trabaja de la siguiente manera cada una de las etapas de un negocio:

  • Plan de negocio:

Mayor información al momento de analizar el mercado, el tamaño de la población meta y la competencia. Identificamos mejor las fortalezas y debilidades de cada caso. Mejoramos nuestro forecast de ventas al tener en cuenta mayor cantidad de variables que influyen en ellas.

  • Estudio de mercado:

Accedemos a una mayor cantidad de información sobre el producto, su nivel de aceptación entre los clientes, patrones de comportamiento y canales de comercialización, haciendo especial foco en el e-commerce. Conocer mejor a nuestro público objetivo nos permite ajustar nuestro plan de marketing y volverlo más eficiente.

  • Importación / Exportación:

A partir de información de los propios sistemas de las compañías, desde la emisión de orden de compra, seguido por los sistemas de tracking de comercio exterior hasta la emisión de orden de ingreso de la mercadería, es posible armar un modelo predictivo que ajuste la estimación de los tiempos de Lead Time para cada tipo de producto.

  • Logística:

Al contar con el IoT, que a través de sensores o scanners emiten información en distintos puntos de la cadena logística, COMEX mejora la trazabilidad de los productos y los controles de inventario.

Les propongo que recordemos la “pirámide del conocimiento” o “DIKW” (Dato / Información / Conocimiento / Sabiduría) para recalcar una máxima: el conocimiento es poder.

Si quieren saber más o les interesa alguno de estos servicios, en Comex contamos con un equipo especializado en Ciencia de Datos. Háganos saber sus consultas y con gusto los asesoraremos.