La pandemia provocada por el Covid-19 puso a la actividad contra las cuerdas. Pero eso no significa que antes estuviésemos bien parados. Algunos datos reveladores sobre la Argentina exportadora antes de la explosión del coronavirus.

La pandemia mundial originada por el coronavirus que nació en China dejó en stand by a una cantidad enorme de actividades. Una de las que sufrieron el fuerte impacto del receso es la que tiene que ver con el comercio exterior. Sin embargo, más allá de esta contingencia que nadie pudo prever, el comercio exterior en Argentina estaba lejos de lucir en buena forma incluso antes del brote de la enfermedad que tiene en vilo al mundo entero. Repasar el panorama de hace algunos meses atrás puede servirnos para saber desde dónde vamos a partir cuando las cosas retomen su curso normal.

La exportación es importantísima no sólo para las empresas involucradas sino también para el país en su conjunto, porque supone entrada de divisas. Según datos oficiales, y siempre hablando de la etapa previa a la irrupción del Covid-19, hay en nuestro país unas 9.500 empresas exportadoras. El 85% de ellas son pymes, esas que desde COMEX buscamos respaldar a través de nuestros servicios.

El dato preocupante lo aporta CAME, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa. De cada 50 empresas pequeñas y medianas que realizan envíos al extranjero, sólo una de ellas lo hace con regularidad, de forma constante. Todas las demás se quedan en intentos aislados que obviamente no suponen buenos retornos.

Los motivos son múltiples. Empresarios y especialistas del rubro coinciden en que el mayor problema pasa porque la estructura para abordar el comercio exterior es deficiente, y además porque hay bastante desconocimiento acerca de las herramientas disponibles que ayudan en el proceso. También es cierto que muchas firmas tienen la dinámica de “entrar” y “salir” de las exportaciones dependiendo de cuán atractivo les resulte el mercado interno.

COMEX trabaja para generar un cambio fundamental en la cultura de las pymes. Hay que entender que el mercado es no sólo Argentina sino el mundo entero. Traducido en números, significa dejar de pensar en 44 millones de personas y apuntar a un público de 7.000 millones.